Antes de ser madre creemos tenerlo todo, pero cuando tenemos por primera vez a nuestros hijos en brazos, nos damos cuenta que nada de lo que teníamos se compara con tenerlos a ellos.
No hay riqueza más bella y más infinita que gozar se su presencia, su salud, sus besos y caricias no los compramos ni cambiamos por nada.

No hay comentarios:
Publicar un comentario